El termo de ruta
Acero, litro y medio, tapón de rosca que no se abre solo en la curva. Aguanta caliente hasta el amanecer.
Diez piezas para los que manejan mientras todos duermen.
Salir de noche para llegar con el sol.

Acero, litro y medio, tapón de rosca que no se abre solo en la curva. Aguanta caliente hasta el amanecer.
Térmico, base angosta: cabe en el portavaso de cualquier troca. Medido para eso, no adaptado.
Sol de latón en cordón de piel, para el retrovisor. Pesa lo justo para no bailar en el camino.
Malla atrás, bordado en hilo reflejante: de día es una gorra; con luces, se prende.
Troquelada, letra de rotulista trailero: “El sol me alcanza, no me gana.” Vinil para intemperie.
Lana verde oscuro, doblada del tamaño del asiento. Para el copiloto que sí durmió.
Cartel impreso: las rutas del país y a qué hora sale el sol en cada ciudad. Para saber si llegas antes que él.
Libreta de viaje: fecha, ruta, kilómetros, gasto, clima. Y un renglón al final: “¿Dónde te agarró el sol?”
Tela resistente, vivos reflejantes en mangas y espalda. Pensada para bajarte a revisar en la orilla, de noche.
Medallón reflejante para el medio del cristal trasero. De día no se nota. De noche, las luces del que viene atrás lo encienden.